
La actividad económica argentina muestra señales divergentes al cierre del primer bimestre de 2026, según los últimos informes técnicos del INDEC. Mientras que la industria manufacturera atraviesa una fase de retroceso agudo con caídas en casi todos sus registros, la construcción exhibe una resiliencia moderada, compensando una ligera retracción en su indicador sintético con un incremento en la generación de puestos de trabajo registrados y en la superficie autorizada para futuras obras.

El Índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) registró en febrero de 2026 una caída estrepitosa del 8,7% respecto a igual mes de 2025. Esta tendencia negativa se replica en la medición desestacionalizada, que mostró una variación negativa del 4,0% respecto al mes anterior, mientras que el acumulado del primer bimestre del año ya presenta una disminución del 6,0%. El impacto fue generalizado, ya que 14 de las 16 divisiones industriales analizadas sufrieron retrocesos interanuales, destacándose las bajas en sectores clave como Textiles (-33,2%), Maquinaria y equipo (-29,4%) y Vehículos automotores (-24,6%).
En este contexto de fragilidad, la Unión Industrial de Tucumán (UIT) solicitó formalmente la declaración de la emergencia industrial, fundamentando el pedido en una “coyuntura compleja que compromete la sostenibilidad” del sector debido al desplome del consumo y el encarecimiento de costos. Paralelamente, en el marco del Foro IAEF NOA desarrollado en nuestra provincia el miércoles, el viceministro de Economía, José Luis Daza, defendió la apertura económica y la importación de tecnología, advirtiendo que el sector manufacturero debe comprender las reglas de la automatización y la robótica para no perecer. Daza fue tajante al señalar que “cerrar los ojos solamente nos va a dejar estancados”, cuestionando la concepción tradicional de la industria como principal motor de empleo en el nuevo mapa global.

A diferencia del sector fabril, el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) mostró un descenso moderado del 0,7% interanual en febrero. Si bien la serie desestacionalizada marcó una baja del 1,3% respecto a enero, el acumulado del primer bimestre todavía sostiene un saldo positivo del 0,3% en comparación con el mismo periodo de 2025.

El dato más significativo para el sector es la evolución del mercado laboral. En enero de 2026, los puestos de trabajo registrados en el sector privado de la construcción marcaron una suba del 3,6% con relación al mismo mes del año anterior, alcanzando un total de 386.177 asalariados con aportes previsionales. Este optimismo se ve respaldado por la superficie autorizada en permisos de edificación, que registró una suba del 3,1% interanual, totalizando más de 1,3 millones de metros cuadrados.

Finalmente, el consumo de insumos para la construcción reflejó una dinámica dispar. Mientras que productos como el hormigón elaborado (+15,7%) y las pinturas (+14,0%) mostraron un sólido crecimiento interanual, otros materiales registraron fuertes bajas, como los mosaicos graníticos (-21,5%) y los pisos y revestimientos cerámicos (-25,0%). No obstante, la encuesta cualitativa del sector revela que un 69,3% de las empresas dedicadas a la obra privada prevé que el nivel de actividad se mantendrá o aumentará en el corto plazo, confiando en la estabilidad de precios y el crecimiento económico general.